¿FUNCIONAN LAS RECOMENDACIONES PSICOLÓGICAS?

La personalidad es una mezcla de factores temperamentales (determinados por la biología) y caracterológicos (determinados por el ambiente)” Caballo, V.E. 2004

Hoy en día estamos bombardeados de artículos en las revistas, en la televisión, en la radio, en las redes sociales, y muchas veces también, en las conversaciones que mantenemos con nuestras personas cercanas… que nos dicen recomendaciones sobre cómo llevar una salud mental más sana.

yog

Pero, ¿estas recomendaciones realmente funcionan? ¿Nos resultan útiles?

Siguiendo con la cita que encabeza este artículo, quiero dar unas pinceladas acerca de qué es la personalidad.

La personalidad es un concepto muy complejo que tiene muchas definiciones. No voy a entretenerme en analizar cada definición, pero sí que quiero explicar someramente el concepto.

La personalidad es una organización compleja de cogniciones, emociones y conductas.

La personalidad tiene una base genética, aquello que heredamos de nuestra madre y de nuestro padre, y una parte ambiental, la educación que recibimos y las experiencias que vivimos.

La herencia genética nos predispone a ciertos comportamientos, pero esto no significa que nos determine, ni tampoco que estas predisposiciones que heredamos sean inmutables ni inamovibles. El entorno y la educación (la parte ambiental) juegan papeles decisivos.

El objetivo de este post es que no nos quedemos en la parte genética que heredamos, sino que veamos que sí que hay un campo en el que podemos tomar acción  en la personalidad y en el comportamiento.

Pero retomemos a la pregunta que da título al artículo, ¿Realmente las recomendaciones que podemos leer en el día a día nos resultan útiles? Pues no hay una respuesta única a esta pregunta.

Cada persona tiene unas necesidades psicológicas, y precisa de unos consejos. Además, hay unos que nos funcionan y otros que no,  el resultado depende de la persona.

En la experiencia que he ido adquiriendo, me he encontrado con barreras que impiden que las prescripciones psicológicas puedan beneficiar a la persona.

Una de ella, y que he tratado al principio, es la herencia genética. He encontrado afirmaciones que vienen a decir que “como se hereda, no se puede cambiar”.

Quiero incidir un poco más sobre este aspecto. El hecho de que nazcamos con una predisposición, por ejemplo a ser más nerviosos o más tranquilos, va influir en nuestra manera de comportarnos, pero eso no significa que ese nerviosismo no podamos llegar a controlarlo, o mejor aún, hacer de él nuestro aliado.

No podemos quedarnos en el hecho de por ser heredado es inmutable.

Como en el cuerpo, hay personas que tienen predisposición al sobrepeso, que consiguen mantenerse en el peso ideal y estar más sanos que personas que no han nacido con esta tendencia. El cerebro también se puede entrenar y modificar.

Estas modificaciones suelen ser lentas en el tiempo, pero vivimos en una época en que “lo queremos y lo queremos ahora”. Estamos acostumbrados a que con un solo click consigamos  la información que queremos en internet, el arroz en un minuto en el microondas… no estamos acostumbrados a esperar.

images

La mayoría de los artículos de psicología que leo sobre recomendaciones, para ser más feliz o librarse del estrés, se han adaptado a esta moda del “ya”. Suelo leer pautas rápidas y poco profundas para conseguir cambiar aquello que no nos gusta o nos molesta.

Como he dicho antes, seguramente haya a personas que estas pautas rápidas le funcionen, pero creo que, en general, nos lleva tiempo gestionar el estrés o modificar nuestros pensamientos.

Siguiendo el hilo de estas ideas, quiero dar la segunda recomendación para las recomendaciones psicológicas (ricemos el rizo): tomémonos tiempo para interiorizar esas pautas que leemos y que creemos que necesitamos. Los cambios psicológicos suelen ser lentos y requieren de paciencia y esfuerzo. En ciertos casos, en los que la situación no la podamos manejar por nosotros mismos, necesitaremos ayuda de un profesional que nos guíe y oriente.

etiqueta-de-papel-en-blanco-rojo-precio_30-2234

Otro impedimento que habituamos a ponernos son las etiquetas. Etiquetamos a las personas como amables, resolutivas, conflictivas, vagas… esto nos ayuda a tener una breve definición de la persona.

Pero estas etiquetas limitan a la persona y la encierran en un adjetivo. Esto nos impide ver otros aspectos de la persona, y a la persona etiquetada le impide avanzar. Hablaré más adelante sobre las etiquetas, merecen un trato especializado.

Sin embargo, no sólo son los demás quienes nos ponen etiquetas, también nos las ponemos nosotros mismos, con expresiones como “Es que yo soy así”. Esto nos acota nuestra capacidad de actuación, aunque muchas veces las utilizamos porque cambiar algo que no nos gusta puede dolernos. Tenemos que librarnos de esta afirmación y pensar que hemos actuado así en un determinado momento, pero no pontificar en que somos así y no podemos (o no queremos) cambiar.

Por mi parte, en cada uno de los artículos que escribo suelo facilitar recomendaciones, quiero que cojáis aquellas que os resulten útiles o las que os hagan reflexionar. Aquellas que no, simplemente olvidadlas, pero eso sí, estad atentos por si puedo escribir alguna que os convenga.

¡Muchísimas gracias por leer y hasta la próxima semana!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s