¿Quién es el culpable?

En este post os quiero traer un acertijo para reflexionar.

Una mujer, cansada y sintiéndose desatendida por la cantidad de horas que trabaja su marido -el cual estaría varios días fuera en un viaje de negocios- se deja seducir en la casa de otro hombre, al otro lado del río del pequeño pueblo donde vive.

Durante la noche, el marido llama a la mujer al móvil para avisar de que se suspendió el trabajo y está volviendo a casa, por lo que la mujer decide irse de la casa de su amante para volver a tiempo a su hogar sin que el marido le descubra.

Sin embargo, al intentar cruzar por el puente, se encuentra con un loco con un cuchillo que amenaza con matarla si intenta cruzar. La mujer asustada, retrocede, sabiendo que la única forma de llegar a su casa es cruzar ese río.

puente

Un poco más abajo, en la orilla encuentra a un barquero, que le ofrece ayudarla a cruzar a la otra orilla si le paga cierta cantidad de dinero. La mujer acepta, pero en ese momento no lleva dinero encima, por lo que el barquero se niega a llevarla si no le paga antes de cruzar el río.

La mujer recuerda que cerca de allí vive un amigo suyo, al cual no ve desde hace mucho tiempo. Su amigo le responde que desde siempre estuvo enamorado de ella y nunca le había hecho el menor caso hasta ahora. Muy afectado y decepcionado, se niega a darle el dinero.

La mujer vuelve entonces a casa de su amante para pedirle dinero para pagar al barquero, pero el amante no le abre la puerta, temiendo que su marido la haya descubierto.

La mujer, desesperada porque se le acababa el tiempo, decide cruzar el río por el puente, y el loco cumpliendo su advertencia, la mata.

¿Quién es el culpable?

Claramente el culpable es quien la mata, es decir, el loco.

Os he traído este acertijo para reflexionar sobre algunos temas que nos encontramos en nuestra sociedad.

Un ejemplo puede ser la noticia que hemos escuchado sobre la violación de una chica en Pamplona. He leído muchos comentarios en las redes sociales que vienen a decir: “Claro, es que iba tan borracha” “Cómo se mete ahí, ¿qué espera?” “Algo habrá hecho ella también, porque yo he ido muchas veces y nunca me ha pasado” “Si vas a una fiesta a emborracharte y sabes que hay, no te quejes luego…”

Estos comentarios lo único que hacen es justificar el delito que comente el agresor, o en este caso los agresores. Así como culpabilizar a la víctima de lo que ha pasado.

No creo que nadie se merezca ser violado/a por el simple hecho de emborracharse, ir a unas fiestas o vestir como quiera.

a3798133990eaaf7f0042aaf1c233e3c

Creo que debemos razonar y pensar quién es el que comete el delito y no justificarlo ni quitarle la responsabilidad de lo que ha hecho. Mucho menos culpabilizar a la víctima por lo que ha pasado.

Hemos escuchado muchos comentarios sobre las violaciones “Claro con esa falda” “Una chica a esas horas por la calle…” “Provoca con la ropa que lleva”.

Una persona puede ir vestida como quiera, por donde quiera y a la hora que quiera. Esto no es cometer ningún delito.

Otro ejemplo puede ser las chicas argentinas que mataron en Montañita (Ecuador). “Como se les ocurre ir solas, encima mujeres” “Cuando viajas sola ya sabes lo que te puede pasar…” ¡Qué mejor que echarle la culpa al muerto! Esto no debería ser así, una persona puede viajar siendo mujer u hombre.

La culpabilización de la víctima es un proceso psicológico en el que culpabilizamos a la persona que es víctima  del delito o de la agresión. Pensamos que se lo merece por algo que ha hecho, la hacemos responsable (por lo menos en parte) del hecho. Asimismo, justificamos al agresor y le eximimos de la responsabilidad y la culpa.

Hablaré más detenidamente de este proceso y sobre todo de las situaciones en las que se utiliza, en la que las víctima suele ser una mujer.

semilla-960x623

De momento quiero plantaros una pequeña semilla que nos ayude a razonar, y que más adelante no utilicemos la culpabilización de la víctima ni la permitamos.

¡Muchísimas gracias por leer y hasta la próxima semana!

Anuncios

¿FUNCIONAN LAS RECOMENDACIONES PSICOLÓGICAS?

La personalidad es una mezcla de factores temperamentales (determinados por la biología) y caracterológicos (determinados por el ambiente)” Caballo, V.E. 2004

Hoy en día estamos bombardeados de artículos en las revistas, en la televisión, en la radio, en las redes sociales, y muchas veces también, en las conversaciones que mantenemos con nuestras personas cercanas… que nos dicen recomendaciones sobre cómo llevar una salud mental más sana.

yog

Pero, ¿estas recomendaciones realmente funcionan? ¿Nos resultan útiles?

Siguiendo con la cita que encabeza este artículo, quiero dar unas pinceladas acerca de qué es la personalidad.

La personalidad es un concepto muy complejo que tiene muchas definiciones. No voy a entretenerme en analizar cada definición, pero sí que quiero explicar someramente el concepto.

La personalidad es una organización compleja de cogniciones, emociones y conductas.

La personalidad tiene una base genética, aquello que heredamos de nuestra madre y de nuestro padre, y una parte ambiental, la educación que recibimos y las experiencias que vivimos.

La herencia genética nos predispone a ciertos comportamientos, pero esto no significa que nos determine, ni tampoco que estas predisposiciones que heredamos sean inmutables ni inamovibles. El entorno y la educación (la parte ambiental) juegan papeles decisivos.

El objetivo de este post es que no nos quedemos en la parte genética que heredamos, sino que veamos que sí que hay un campo en el que podemos tomar acción  en la personalidad y en el comportamiento.

Pero retomemos a la pregunta que da título al artículo, ¿Realmente las recomendaciones que podemos leer en el día a día nos resultan útiles? Pues no hay una respuesta única a esta pregunta.

Cada persona tiene unas necesidades psicológicas, y precisa de unos consejos. Además, hay unos que nos funcionan y otros que no,  el resultado depende de la persona.

En la experiencia que he ido adquiriendo, me he encontrado con barreras que impiden que las prescripciones psicológicas puedan beneficiar a la persona.

Una de ella, y que he tratado al principio, es la herencia genética. He encontrado afirmaciones que vienen a decir que “como se hereda, no se puede cambiar”.

Quiero incidir un poco más sobre este aspecto. El hecho de que nazcamos con una predisposición, por ejemplo a ser más nerviosos o más tranquilos, va influir en nuestra manera de comportarnos, pero eso no significa que ese nerviosismo no podamos llegar a controlarlo, o mejor aún, hacer de él nuestro aliado.

No podemos quedarnos en el hecho de por ser heredado es inmutable.

Como en el cuerpo, hay personas que tienen predisposición al sobrepeso, que consiguen mantenerse en el peso ideal y estar más sanos que personas que no han nacido con esta tendencia. El cerebro también se puede entrenar y modificar.

Estas modificaciones suelen ser lentas en el tiempo, pero vivimos en una época en que “lo queremos y lo queremos ahora”. Estamos acostumbrados a que con un solo click consigamos  la información que queremos en internet, el arroz en un minuto en el microondas… no estamos acostumbrados a esperar.

images

La mayoría de los artículos de psicología que leo sobre recomendaciones, para ser más feliz o librarse del estrés, se han adaptado a esta moda del “ya”. Suelo leer pautas rápidas y poco profundas para conseguir cambiar aquello que no nos gusta o nos molesta.

Como he dicho antes, seguramente haya a personas que estas pautas rápidas le funcionen, pero creo que, en general, nos lleva tiempo gestionar el estrés o modificar nuestros pensamientos.

Siguiendo el hilo de estas ideas, quiero dar la segunda recomendación para las recomendaciones psicológicas (ricemos el rizo): tomémonos tiempo para interiorizar esas pautas que leemos y que creemos que necesitamos. Los cambios psicológicos suelen ser lentos y requieren de paciencia y esfuerzo. En ciertos casos, en los que la situación no la podamos manejar por nosotros mismos, necesitaremos ayuda de un profesional que nos guíe y oriente.

etiqueta-de-papel-en-blanco-rojo-precio_30-2234

Otro impedimento que habituamos a ponernos son las etiquetas. Etiquetamos a las personas como amables, resolutivas, conflictivas, vagas… esto nos ayuda a tener una breve definición de la persona.

Pero estas etiquetas limitan a la persona y la encierran en un adjetivo. Esto nos impide ver otros aspectos de la persona, y a la persona etiquetada le impide avanzar. Hablaré más adelante sobre las etiquetas, merecen un trato especializado.

Sin embargo, no sólo son los demás quienes nos ponen etiquetas, también nos las ponemos nosotros mismos, con expresiones como “Es que yo soy así”. Esto nos acota nuestra capacidad de actuación, aunque muchas veces las utilizamos porque cambiar algo que no nos gusta puede dolernos. Tenemos que librarnos de esta afirmación y pensar que hemos actuado así en un determinado momento, pero no pontificar en que somos así y no podemos (o no queremos) cambiar.

Por mi parte, en cada uno de los artículos que escribo suelo facilitar recomendaciones, quiero que cojáis aquellas que os resulten útiles o las que os hagan reflexionar. Aquellas que no, simplemente olvidadlas, pero eso sí, estad atentos por si puedo escribir alguna que os convenga.

¡Muchísimas gracias por leer y hasta la próxima semana!

LA AUTOESTIMA

“Hay algo peor que la muerte, peor que el sufrimiento… y es cuando uno pierde el amor propio” Sandor Márai

Esta semana quiero tratar un tema muy importante y del que se habla mucho, pero que creo que al fin de cuentas se nos escapa de las manos: la autoestima. Como sabéis, es una cuestión muy amplia, por lo que voy a intentar daros las pinceladas que me parecen más importantes.

La autoestima no tiene una definición establecida, pero para comenzar os voy a dar una que yo considero sencilla: la autoestima es la percepción que tenemos de nosotros mismos.

imagescajvg0rb

Es un tema muy importante pues creo que muchas de las dificultades psicológicas que podemos sufrir a lo largo de nuestra vida (ansiedad, depresión, bajo rendimiento en el trabajo o en los estudios, adiciones…) están relacionadas con la autoestima.

La autoestima se puede tener alta, baja o media, en diferentes grados. A lo largo de la vida va fluctuando (no estando siempre constante) pero lo ideal podríamos decir que es tener la autoestima alta.

Una persona con una autoestima alta tiene confianza en sí misma, se siente capaz de enfrentar los desafíos de la vida y se respeta a sí misma.

Por el contrario, una persona con baja autoestima siente que no es suficiente para la vida, que está equivocado como persona. Me refiero a aquellas personas que piensan que lo que hacen nunca es suficiente, que necesitan la aprobación del resto…

Una persona con autoestima media es aquella que a veces se siente eficiente para la vida y otras veces inadecuada, lo que lleva a la inseguridad.

Como os he dicho antes, lo ideal es tener una autoestima alta (aquí la virtud no está en el punto medio) para poder alcanzar nuestras metas y experimentar la felicidad. Pero, ¿cómo se hace? Os voy a dar unas claves para que podamos trabajar y reforzar nuestra autoestima.

Lo primero que tenemos que saber es que la autoestima está dentro de nosotros mismos, y no en un trabajo, una pareja, un coche…

Para reforzar nuestra autoestima creo que tenemos que vivir conscientemente. Con esto quiero decir:

  • Conocer nuestra realidad, no huir de ella. Vivir de acuerdo al presente, y no en una fantasía. De esta manera, conseguiremos pensar de manera más independiente y así podremos tener una actitud activa más eficiente hacia la vida.
  • Ser honestos con nosotros mismos, enfrentarnos a nuestros errores e intentar corregirlos.

El siguiente paso sería aceptarnos a nosotros mismos, con nuestras luces y nuestras sombras, nuestro aspecto físico y emocional. Ya he hablado sobre la aceptación en “La vasija agrietada”. Con aceptar no me refiero a resignarnos, la aceptación es la antesala del cambio. Algo que negamos no podemos modificar. Admitir las emociones que sentimos será el primer paso de la inteligencia emocional, aunque no nos guste la emoción que experimentamos. Una de las pautas que di para aceptarnos es no comparase. Una persona que tiene una autoestima alta no se compara con los demás, ya sea en positivo o en negativo.

Otra pauta es la liberación de la culpa. En el artículo de “La importancia del perdón” hablé de cómo conseguir perdonarnos a nosotros mismos, quizá el perdón más difícil.

sentimientos-de-culpa

La autoestima tiene que ser resistente y mantenerse alta a pesar de nuestros errores, y de la desaprobación de los demás. Cuando cometemos errores podemos aprender de ellos o sentirnos culpables.

Muchas veces cuando sentimos culpables podemos tener la sensación de que no somos capaces de hacer algo (aunque sea una ocasión puntual o las circunstancias no nos favoreciesen), también podemos intentar justificar nuestra conducta, ponernos a la defensiva o incluso negar el hecho porque nos da vergüenza recordarlo.

Lo primero que tenemos que saber es si esta culpa nos la imponen o en cambio es nuestro juez interior el que está haciendo su trabajo.

En el primer caso, la solución está en respetar nuestra propia visión de la conducta, pues muchas veces nosotros no la vemos como un error, pero son los demás que nos lo imponen.

Si es nuestro juez interior (dedicaré un post a este juez, porque puede ser uno de los peores jueces a los que nos enfrentemos) quien está ejerciendo su papel y decide que el culpable es nuestro yo, lo que va conseguir es bajar nuestra autoestima (si es que no la tenemos ya baja). Es en este momento en el que la persona no se encuentra apta la vida, como decía anteriormente. En esta situación tenemos que otorgarnos la presunción de inocencia, concedernos un ápice de duda, porque no siempre vamos a saberlo todo y no tenemos por qué estar acertados en la relación causa-efecto que nos hemos imaginado en nuestra cabeza.

brain-770044_960_720

Este tipo de juicio puede perjudicarnos más que ayudarnos, por lo que tendremos que dejar una parte a la duda.

Con esto no quiero decir que eludamos la responsabilidad de nuestros errores, puesto que de estos hay que responder y aprender. Lo que quiero decir es que cuando tenemos una autoestima baja solemos hacernos estos juicios, y no favorece en ningún aspecto.

Continuaré hablando de la autoestima y de nuestro juez interior.

Espero que os haya gustado y que podáis trabajar un poco mejor vuestra autoestima.

¡Muchísimas gracias por leer y hasta la próxima semana!

SALIR DE LA ZONA DE CONFORT ¿SI O NO?

El secreto de la felicidad no está en hacer siempre lo que se quiere sino en querer siempre lo que se hace” (León Tolstoi)

Hoy os traigo un artículo un poco controvertido. Sé que me meto en un terreno pantanoso pero, al fin y al cabo, uno de los objetivos de mi blog es dar mi opinión sobre ciertos temas. Espero explicarme bien y hacerme entender y, si no lo hago, estoy dispuesta a resolver todas vuestras dudas.

Os voy a hablar de la “maravillosa” receta que veo en todas partes para cambiar tu vida: ¡sal de tu zona de confort! Me imagino que muchos de vosotros habréis leído algún artículo o habréis visto algún vídeo. Para aquellos que no, os dejo este enlace:

El vídeo está muy bien, es muy motivador y estoy segura de que a la mayoría os ha encantado. He de confesaros que a mí cuando lo vi también me gustó.

Es curioso como este tipo de prescripciones aparecen en un momento muy complicado en España, en el que seguramente nuestra situación no dependa del todo de nosotros.

Empezaré por lo que yo entiendo como “zona de confort”. La zona de confort o zona cómoda es un sitio en el que te encuentras bien y seguro, en el que no arriesgas porque estás contento con lo que tienes (trabajo, pareja…) entonces ¿por qué recomendarte que salgas? ¿por qué  te dicen que tus sueños están fuera? Además en cuanto salgas, la nueva zona puede que se convierta again en tu zona de confort y ¿habrá que volver a salir? Siempre queriendo más de lo que se tiene, o pensando que lo que hay fuera es mejor. Yo creo que  esta forma de pensar sólo nos llevará a la insatisfacción constante.

Pero quiero que entendáis bien lo que os quiero decir. Con la frase que comienzo el post tampoco me refiero a conformarnos, pero hay que saber diferenciar ya que muchas veces no se puede hacer lo que  se quiere (y más en la situación que está el mundo actualmente), y es entonces cuando hay que querer lo que se tiene, saber sacarle el lado positivo y aceptar lo negativo, porque al final eso es la vida ¿no?

Para mí la zona de confort no es que tu jefe te grite en el trabajo o que seas infeliz al lado de tu pareja, porque de zona cómoda creo que tiene poco. En estos casos estamos ante situaciones en las que estás mal y hay que hacer algo, por lo que llamémosla zona de desconfort o zona incómoda.

Cuando estamos mal en una situación, hay que diferenciar si lo que nos hace estar mal está fuera o dentro de nosotros.

Si está dentro de nosotros, lo más seguro es que lo que nos asfixia dentro de nuestra zona cómoda nos va a asfixiar incluso más fuera de ella. Si lo que nos hace estar mal está dentro de nosotros, no va a cambiar porque cambiemos nuestro entorno, hay que tenerlo claro. De hecho, en muchas situaciones en las que la persona está mal y acude a un psicólogo, una de las primeras pautas es que se apoye en su familia y en su amigos. En estos casos, se recomienda afrontar la situación sobre un terrero firme, sin mucha incertidumbre, pues nos ayuda a recuperarnos mejor y más rápidamente. También desde esta zona se puede aprender, no es necesario salir de ella para gestionar ciertos temas. En cambio, si nos vamos de aquí, es probable que se acuse más el problema y que estemos peor que antes. El hecho de estar mal puede englobar muchas cosas: ansiedad, depresión creencias limitantes, falta de autoestima… Todas ellas creo que se deben afrontar desde una zona cómoda. Quizá en muchos casos, afrontados estos problemas, se vea que nuestra zona es la que queremos y que no necesitamos cambiar.

Cualidades-que-debe-tener-con-quien-te-casarás-13Hay que recordar que fuera de nuestra zona de confort pueden estar nuestros sueños, pero también nuestras frustraciones (y estas se pagan muy caras cuando una persona está mal). Si nos encontramos mal, nuestra tolerancia a la frustración y a la incertidumbre es más pequeña y puede que no seamos capaces de enfrentar los vaivenes de nueva nuestra zona. Lo siento por todos los gúrus, pero yo lo veo así.

Muchas veces el problema puede estar en nuestra zona de desconfort. Pongamos como ejemplo que nos hagan bullying en el trabajo. Es un caso que, por desgracia, he visto de cerca. En la situación en la que estamos ahora y teniendo una familia a cargo, uno no puede dejar el trabajo. Además, es mujer y tiene 40 años, a pesar de ser una profesional excelente ¡cualquiera la contrataría! Ella conoce bien el tema de las contrataciones. Este abuso que se produce en muchísimos sitios por desgracia, consigue que te quedes sin autoestima, que dudes de ti y que no te veas capaz de nada. Ya no por la edad que tiene, una persona con una autoestima baja es dificil que sea contratada. Entonces, en un caso así ¿qué hacemos? ¿Recetamos gratuitamente que se arriesgue a salir de su zona de confort o desconfort? ¿Le decimos que lo que tiene que hacer es salir de allí como si no se hubiera dado cuenta, sin entender que no puede? ¿Le reprochamos que qué hace ahí? O en cambio, ¿la apoyamos? ¿intentamos que vea que el problema lo tienen otras personas y que se sienta más segura de sí misma? A veces es más útil apoyar y no juzgar. Quizá así pueda ver otra parte y aguantar esta situación de otra manera, hasta que encontremos un salida. No se puede arriesgar a quedarse sin trabajo con hijos.

Sé que es un caso un poco extremo, pero muy real y que por desgracia le pasa a muchas mujeres en España cuando tienen hijos.

Pero la teoría de salir de la zona de confort también tiene su aplicación y funcionamiento en otras situaciones. Por ejemplo, cuando una persona está bien y quiere cambiar un aspecto concreto de su vida. En este caso, es muy probable que tenga que modificar ciertas conductas que impidan ese cambio que está buscando.

Para que realmente sea útil esta teoría creo que la persona tiene que estar preparada y tener un plan de acción.

descarga

Recomiendo utilizar estas pautas:

– Fijar un objetivo dividido en pequeñas metas que sean realistas y que podemos cumplir con nuestro estilo de vida.

– Dichas metas tienen que ser alcanzables y medibles ( tenemos que saber si las logramos o no).

– Tienen que tener plazos y límites, para no alargarlas en el tiempo.

– Hay que definir también las prioridades entre unas y otras.

Esto lo podemos aplicar cuando queremos hacer una dieta o si queremos cambiar de trabajo,entre otros.

Por ejemplo, si queremos perder 5 kilos podemos hacer lo siguiente: definir qué acciones vamos a hacer, andar 3 días a la semana y cenar ligero. Vemos si lo vamos cumpliendo y en la báscula podemos ir viendo los resultados.

Un plan de acción bien establecido es importantísimo para no caer en la desmotivación. Hablaré más adelante de la motivación para lograr nuestros objetivos.

Con este post he querido explicar que muchas veces se pueden afrontar los problemas desde dentro, y que cambiando cómo nos sentimos o gestionamos las emociones  también podemos cambiar nuestro entorno. La cuestión está en saber si una situación se debe gestionar desde dentro o hay que cambiar el ambiente.

Y como veis con este artículo he intentado salir un poco de nuestra zona de confort y mirar otras opciones.

¡Muchísimas gracias por leer y hasta la próxima semana!

CUENCOS TIBETANOS

“La mente requiere alguna relajación, ya que no puede ser siempre su inclinación hacia la preocupación y la faena” David Hume

Hoy os cuento la importancia de descansar de los problemas y, aunque ya conté en el post sobre “El árbol de los problemas” un truco para dejarlos a un lado, esta vez quiero ir por otro camino.

Cuando se habla de descansar de los problemas, lo primero que os vendrá a la mente será la meditación, relajación, mindfulness… y un poco de esto sí que os voy a contar, a pesar de que dedicaré un post al mindfulness.

En el mundo en el que vivimos hoy,en el que la norma es no parar y la obligación llevar una vida frenética, os reiréis cuando leéis que hay que meditar y probablemente pensareis, ¿cómo voy a hacerlo si no paro en todo el día?

No os quiero proponer meditación en lugares idílicos con posturas imposibles. Lo que quiero trasmitir son algunas posibilidades que tenemos en estos días tan frenéticos.

Main

Primero os voy a contar un regalo que me hice:

Después de una semana muy estresante a la que se unía un poco de ansiedad, vi que en mi ciudad ofrecían un taller de relajación de Cuencos Tibetanos. Fue una decisión rápida, por lo que no me dio tiempo a informarme de lo que eran los cuencos tibetanos. Así que allí me presente sin saber muy bien cómo iba a ir la sesión.

Los Cuencos Tibetanos son recipientes de metal que producen un sonido y vibraciones únicas, además en plena armonía. Esto ayuda a relajarse y a entrar en un estado de tranquilidad que hace que te olvides por un rato de lo que te espera fuera.

cuencos_tibetanos

Soy una persona a la que le cuesta mucho desconectar y dejarse llevar, pero la verdad es que ese viernes conseguí relajarme ¡hasta me entro un poco sueño!

Por lo que he leído, los cuencos tibetanos tienen muchos beneficios y se utilizan incluso para la curación. De esto no os puedo hablar mucho, lo que os puedo decir es que su sonoridad provoca relajación.

Os dejo un vídeo de Youtube para que escuchéis como suenan. Muchas veces que estoy estresada o me cuesta dormir me lo pongo e intento centrarme en el sonido, alguna vez sí que ha funcionado:

Muchos me diréis que no tenéis tiempo ni sabéis a dónde acudir para realizar un taller de estos,pero os voy a proponer otra manera de relajarnos y desconectar.

Todos tenemos que comer a mediodía, por lo tanto, un día a la semana podemos prepararnos nuestra comida favorita y dedicar esa media hora a saborearla, a centrar toda nuestra atención en ella. Comer es uno de los placeres de esta vida, por lo que vamos a obligarnos a dar prioridad a esa comida por lo menos una vez a la semana.

eat-pray-love-dvd-280944_w1020h450c1cx238cy184

Con esta imagen de la película “Come, reza, ama” os quiero recalcar la importancia de estos tres verbos en nuestra vida. Con rezar no me refiero sólo cuestiones religiosas, sino a creer en algo, en un Dios, en el poder de las piedras, o simplemente tener la esperanza de que algo bueno va a llegar. Y con amar me refiero a dar cariño a aquellas personas que tenemos a nuestro alrededor que nos hacen la vida la más agradable y que sabemos que nos podemos apoyar en ellas en los momentos difíciles.

Otra opción podría ser una ducha caliente al finalizar el día. Nos obligamos a centrarnos en el agua, en disfrutar del momento. Además, esta opción nos va a ayudar a dormir mejor, pues bajaremos la activación de nuestro cuerpo y nos será más fácil conciliar el sueño.

Esto tiene muchos beneficios en  nuestra salud mental y física: reduce la ansiedad y la depresión y nos llena de energía y optimismo, entre muchísimos más.

Os invito a que un día a la semana os deis un regalo, permitiéndoos desconectar y disfrutar de ese momento. Es una forma de recargar energías para poder afrontar los vaivenes del día a día.

¡Muchísimas gracias por leer y hasta la próxima semana!

LA IMPORTANCIA DEL PERDÓN

“El perdón es la llave a la acción y libertad” (Hannah Arendt)

EL PERDÓN

El tema del día era el resentimiento, y el maestro nos había pedido que lleváramos patatas y una bolsa de plástico.

Ya en clase, elegimos una patata por cada persona a la que guardábamos resentimiento. Escribimos su nombre en ella y la pusimos dentro de la bolsa.

Algunas bolsas eran realmente pesadas. El ejercicio consistía en que durante una semana lleváramos con nosotros a todos lados esa bolsa de patatas. 

Naturalmente la condición de las patatas se iba deteriorando con el tiempo. El fastidio de acarrear esa bolsa en todo momento, me mostró claramente el peso espiritual que cargaba a diario y como mientras ponía mi atención en ella para no olvidarla en ningún lado, desatendía cosas que eran más importantes para mí.

PAPAS_EN_LA_MOCHILA_NIÑA_MOCHILA

Todos tenemos patatas pudriéndose en nuestra mochila. Este ejercicio fue una gran metáfora del precio que pagaba a diario por mantenerme en el dolor, la rabia y la negatividad. Me di cuenta que cuando hacía importantes los temas incompletos o las promesas no cumplidas me llenaban de resentimiento, aumentaba mi estrés, no dormía bien y mi atención se dispersaba. Perdonar y dejarlas ir me lleno de paz y calma alimentando mi espíritu de poder personal.

Reconoce que no sabes toda la historia. Una de las cosas que puede ayudarte a perdonar es reconocer tu ignorancia.

Autor desconocido.

En el post anterior hablaba de dónde podemos encontrar la llave de la felicidad y al final daba unas claves para poder alcanzarla.

Una de las claves es el perdón,y por ello voy a hablar sobre perdonarnos a nosotros mismos, ya que quizás sea el perdón más complicado.

Empezaré con la premisa “todo el mundo tiene derecho al perdón“.

Con perdonar no quiero decir olvidar ni justificar, sino hacer un acto de amor para con nosotros. Un hecho de bondad que nos hace más tolerantes y más humanos. No debemos omitir que el error es humano.

Cuando hacemos algo mal nos sentimos culpables e inseguros y, posiblemente, nos dejaremos influenciar más sobre la opinión que los demás tienen de nosotros.
Estos sentimientos nos hacen sufrir de manera constante, llevamos la mochila sin descanso.

images

Las personas tenemos una energía limitada, y si la gastamos en cargar con nuestras culpas no podremos avanzar en el presente y, si cabe posibilidad, reparar el error.

Con el perdón, alcanzaremos la paz y la tranquilidad y todo esto nos traerá la energía que necesitamos para aprender de los errores y enfrentar el presente.

Para liberarnos también tenemos que comprender que nuestro comportamiento no sólo está en nuestras manos. Hay circunstancias que están fuera de nuestro alcance: puede que nuestro estado emocional no nos ayudase en ese momento, tuviésemos una autoestima baja, los pensamientos que nos rondaban por la cabeza no nos favorecieran, puede que fuésemos personas más sensibles y que nos dejásemos engañar, hayamos tomado alguna decisión de jóvenes y fuésemos inmaduros para la situación… Simplemente tenemos que entender que en esas circunstancias no actuamos de otro modo porque no pudimos. Lo hicimos lo mejor que supimos aunque no saliese bien.

Además, muchas veces no lo hemos hecho ni con maldad ni egoísmo, simplemente ha sido como pudo ser.

Asimismo, debemos asumir e identificar los errores, e investigar para saber qué es lo que nos llevó a equivocarnos. De esta manera, aprenderemos de ellos, será más difícil que los volvamos a cometer y nos conoceremos un poco mejor.

El perdón, aunque no justifique nuestra mala acción, ayudará a corregir el error.

Cuando conseguimos perdonarnos, estaremos más seguros de nosotros mismos, nuestra autoestima aumentará y no nos consideraremos unos fracasados.

imagescajvg0rb

Para alcanzar la felicidad tenemos que comprometernos a perdonarnos siempre, aunque los demás no sean capaces de hacerlo. En caso contrario, dejaríamos el control de nuestra vida en manos de terceros.

En resumen, el perdón nos lo merecemos todos, sobre todo nuestro perdón. Debemos ser más flexibles con nosotros mismos, liberarnos del sentimiento de culpa y transformarla en lecciones. De esta manera, tendremos sentimientos más positivos hacia nosotros, seremos un poco más felices y crearemos un ambiente positivo en las relaciones interpersonales.

¡Muchísimas gracias por leer y hasta la próxima semana!

EL RETO DE ARISTÓTELES

El enfado es uno de los problemas más serios que el mundo enfrenta hoy”

(Dalai Lama)

Quiero empezar el año con un reto que ya planteaba Aristóteles en “Ética a Nicómaco”.

“Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo” (Aristóteles)

El ser humano se ha interesado por el conocimiento y control de las emociones desde hace mucho tiempo. La inteligencia emocional no es un tema nuevo, sino que ha sido una cuestión principal para los pensadores a lo largo de la historia.

El control de la ira puede que sea uno de los aspectos de la inteligencia emocional que más nos interesa, puesto que una persona que controla su ira se gobierna a sí misma. Algo ya sabemos de la ira por post anteriores. La ira y el enfado están muy ligados.

ira

Nos enfadamos porque nos sentimos ofendidos por lo que alguien ha dicho o hecho, porque no salen las cosas como queremos, porque nos sentimos engañados, somos ignorados, vemos una injusticia… o por la interpretación que nosotros hacemos sobre un hecho.

Ante el enfado, podemos reaccionar de manera exagerada o en cambio no decir lo que nos ha sentado mal, y rumiar mentalmente sobre el acontecimiento. Estas dos situaciones pueden crear problemas en nuestra relación con otras personas.

¿Quién en algún momento no ha levantado la voz sin razón? ¿Quién no ha callado cuando tenía algo que decir?

Cuando nos enfadamos sentimos que tenemos fuerza para actuar, ya sea gritar, amenazar, venganza, herir verbal y físicamente… Sentimos cómo nuestro cuerpo se prepara para el ataque. Esta energía hace que en alguna ocasión perdamos el control y respondamos desmesuradamente. Además, lo más seguro es que después  de perder el control nos arrepintamos.

enfado

En cambio, en otras ocasiones no nos dejamos llevar por la ira y somos capaces de controlarla hasta el punto de no decir nada.

Ninguna de estas dos formas de gestión de la ira suele la más adecuada, aunque cada situación es diferente. La cuestión está en poder expresar esa ira sin que nos dejemos llevar por ella ni hagamos daño a la otra persona.

Para esto tenemos que diferenciar entre los sentimientos y los actos.

Tenemos derecho a experimentar el enfado, sentirnos molestos, enervados… Pero en ningún momento tenemos derecho a atacar al otro, a humillarlo, a minar su autoestima… estaríamos ejerciendo la crueldad, y bajo ningún concepto sería aceptable. Tenemos derecho a expresar lo que sentimos y a respetar al otro, debido a que, como he dicho antes, en algunas ocasiones se trate sólo de nuestra interpretación.

El control de la ira es un ejercicio que se debe practicar día a día, sobre todo en aquellas personas que se dejan llevar más por esta emoción. Por ello aquí os expongo unas pautas para dominar mejor esta emoción:

  • La meditación hace que nos sintamos más tranquilos y mejor con nosotros mismos. Cuando estamos en paz con nosotros es más difícil que algo o alguien nos altere, hasta el punto de que podemos controlar nuestra ira. Si normalmente no tenéis tiempo para meditar, podéis ejercitar la respiración abdominal. Ser flexibles y cultivar la paciencia tanto con nosotros mismos como con los demás nos va a ayudar a encontrar esa paz interior. No me refiero a meditar cuando estemos enfadados, sino en nuestro día a día, para que estemos más tranquilos en general y cuando nos enfademos sea más difícil llegar a un punto en el que no controlemos la ira.paz interior
  • Para estar en paz con nosotros mismos es esencial tener un dialogo interno positivo. Si somos una persona que se enfada con facilidad, deberemos revisar que es lo que nos decimos e intentar ir modificándolo para estar más serenos.
  • Junto con el dialogo interno, también tenemos que fomentar el pensamiento racional, evitar la exageración y la dramatización. “Siempre llegas tarde” “Lo haces todo mal”. El pensamiento racional nos cambiará la forma del problema y por tanto, lo resolveremos mejor. Para conocer con más detalle ver  el poder de las palabras que utilizamos.
  • Mejorar en la comunicación verbal y no verbal. La manera en que la que transmitimos nuestro enfado es muy importante: siempre hay que evitar atacar a la otra persona y hablar del hecho. Se trata de cambiar un “Eres mala persona” por “Has tenido un mal comportamiento conmigo”. Es conveniente también eludir las frases conjugadas con “tú” e intentar modificarlo por lo que sentimos  lo que nosotros nos sienta mal. Hablaré más adelante sobre la asertividad.
  • En otras ocasiones, los problemas del trabajo nos alteran y hacen que seamos más propensos al enfado con personas que quizás no sean responsables de nuestro estamos emocional. Un truco para esto lo expongo en el cuento del árbol de los problemas.

De todas maneras, cada situación es diferente y no siempre lo más inteligente es expresar nuestro enfado. Hay situaciones o personas con las que nos trae más paz evitar el conflicto. Por ejemplo, si nos enfada una persona muy agresiva será mejor eludir la confrontación.

Aun así, no siempre vamos a poder controlar la ira, ya que todos tenemos nuestros días malos o aquellos en los que estamos más cansados o más irritables. Lo que hay que intentar es evitar las explosiones y comunicar bien nuestro enfado. De esta forma tendremos unas relaciones interpersonales más sanas.

Os dejo trabajo para este año.

¡¡Muchísimas gracias por leer y hasta la próxima semana!!