HAY QUE BUSCARSE UN AMANTE

BÚSCATE UN AMANTE

No es otro post de San Valentín, no dejéis de leer, os sorprenderá lo que os quiero decir.

Como siempre os dejo el video para los que prefieran escucharlo, pero no os olvidéis de mi reflexión al final

 

Muchas personas tienen un amante y muchas otras quisieran tenerlo.
Y también están las que no lo tienen, porque no quieren y las que lo tenían y lo perdieron, o decidieron perderlo.
Misteriosamente son generalmente estos dos últimos grupos los que más vienen a mi consulta para decirme que están tristes o que tienen distintos síntomas: insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis de llanto o los más diversos dolores.
Cuentan que sus vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan nada más que para subsistir y que no saben en qué ocupar su tiempo libre.
En fin, palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperanzadas.
Antes de contarme esto ya han visitado otros consultorios en los que recibieron la condolencia de un diagnostico seguro: Depresión… y la infaltable receta del antidepresivo de turno.
Yo, después de escucharlas atentamente, les digo que no necesitan un antidepresivo; que lo que realmente necesitan… ES UN AMANTE. 

BuscateUnAmante
Es increíble ver la expresión de sus ojos cuando reciben mi veredicto.
Están los que piensan: ¡Cómo es posible que un profesional se despache alegremente con una sugerencia tan poco científica! Hacen un decoroso silencio, miran el reloj esperando el final de la consulta y se retiran para siempre.
También están los que escandalizados se despiden en ese mismo momento y muchas veces tampoco vuelven nunca más.
A los que deciden quedarse les doy la siguiente definición:
“Un Amante es cualquier cosa que nos apasione, lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y también aquello que, a veces, no nos deja dormir. Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno, lo que nos hace saber que la vida tiene motivación y sentido”.
Un amante puede ser nuestra pareja, si nos animamos a encontrarlo allí.
En otros casos es otro alguien que no es nuestra pareja.
También podemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en la buena mesa, en el estudio, o en el obsesivo placer de un hobby que nos monopoliza cada instante “suelto”.
En fin, es “alguien” o “algo” que nos perturba la conciencia al punto de dibujarnos una sonrisa al solo pensarlo apartándonos, aunque sea por un momento, del triste destino de sobrevivir.
Sobrevivir es durar y en el fondo está gobernado por el miedo a vivir de verdad. Es dedicarse a espiar como viven los demás, es tomarse la presión, deambular por consultorios médicos, tomar remedios multicolores, alejarse de las gratificaciones, observar con decepción cada nueva arruga que nos devuelve el espejo, cuidarnos del frío, del calor, de la humedad, del sol, de la lluvia y de las emociones fuertes.
Durar es postergar la posibilidad de disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana
Por favor no te empeñes en sobrevivir, búscate un amante!
Sé vos mismo el amante de alguien o de algo. Sé el protagonista… de tu vida.
La muerte llegará; al fin y al cabo, la muerte tiene buena memoria y nunca se olvidó de nadie.
Mientras tanto y sin dudar, búscate un amante!
Lo trágico no es morir … lo trágico, es no animarse a vivir.
La psicología, después de estudiar mucho, descubrió algo trascendental: para vivir feliz, activo, o satisfecho hay que tener un motivo.
A ese motivo lo llamo hoy un amante.
Hay que ponerse de novio con la vida y hay que amarla con la pasión de los que auténticamente están enamorados.
Búscate pues HOY…. un amante. 

Jorge Bucay

Aquellos que hayan llegado hasta el final del cuento habrán visto que no les he engañado al principio  al decir que no se trataba de un cuento sobre San Valentín.

Llevo varios post hablando de la felicidad. Empecé con “La llave de la felicidad” y las claves para conseguirla, y ahora con el cuento de Jorge Bucay quiero proponer otra acción que podemos llevar a cabo para ser más felices.

Bucay se refiere con “amante” a muchas cosas o personas, dejando el término un poco abierto para que cada uno se quede con su definición. Por esta razón, no os voy a dar mi interpretación.

Tenemos que encontrar un amante o un hobbie, algo que nos guste, que disfrutemos mientras lo hacemos. Muchos de vosotros seguro que lo tenéis, pero otros es probable que no encontréis algo que os apasione y, para aquellos que todavía no lo tienen, les insisto a buscarlo: tiene que ser algo que se os dé bien, que os guste y que casi siempre os apetezca hacerlo, algo que os llene.

El “amante” para la vida en general es muy importante, pero para los momentos malos en concreto, es esencial. Cuando la vida no nos sonríe, y vienen momentos complicados (que no sé cómo se organizan pero siempre vienen todos juntos) podemos perder la esperanza y la ilusión. Sin estos sentimientos, salir del pozo es muy difícil y se entra en un círculo vicioso del que es complicado salir. En estas épocas son cuando vamos a necesitar motivarnos con algo, ilusionarnos y alegrarnos, y aprovechar la energía que las emociones positivas nos produce para afrontar los problemas.

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En mi caso, mi amante es este blog. Me encanta la psicología y escribir sobre ella para acercárosla a vuestra vida. De paso, suelo dar mi opinión sobre ciertos temas, (acertados o no), pero es mi forma de ver la vida. Cada visita que recibo es un estímulo, saber que alguien me lee y le interesa lo que escribo.

Llegado a este punto aprovecho para daros las GRACIAS a todos aquellos que me leéis y seguís mi blog, me da esa motivación que a veces necesito.

Espero que os haya gustado y que encontréis vuestro amante.

¡Muchísimas gracias por leer y hasta la próxima semana!

CUENCOS TIBETANOS

“La mente requiere alguna relajación, ya que no puede ser siempre su inclinación hacia la preocupación y la faena” David Hume

Hoy os cuento la importancia de descansar de los problemas y, aunque ya conté en el post sobre “El árbol de los problemas” un truco para dejarlos a un lado, esta vez quiero ir por otro camino.

Cuando se habla de descansar de los problemas, lo primero que os vendrá a la mente será la meditación, relajación, mindfulness… y un poco de esto sí que os voy a contar, a pesar de que dedicaré un post al mindfulness.

En el mundo en el que vivimos hoy,en el que la norma es no parar y la obligación llevar una vida frenética, os reiréis cuando leéis que hay que meditar y probablemente pensareis, ¿cómo voy a hacerlo si no paro en todo el día?

No os quiero proponer meditación en lugares idílicos con posturas imposibles. Lo que quiero trasmitir son algunas posibilidades que tenemos en estos días tan frenéticos.

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Primero os voy a contar un regalo que me hice:

Después de una semana muy estresante a la que se unía un poco de ansiedad, vi que en mi ciudad ofrecían un taller de relajación de Cuencos Tibetanos. Fue una decisión rápida, por lo que no me dio tiempo a informarme de lo que eran los cuencos tibetanos. Así que allí me presente sin saber muy bien cómo iba a ir la sesión.

Los Cuencos Tibetanos son recipientes de metal que producen un sonido y vibraciones únicas, además en plena armonía. Esto ayuda a relajarse y a entrar en un estado de tranquilidad que hace que te olvides por un rato de lo que te espera fuera.

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Soy una persona a la que le cuesta mucho desconectar y dejarse llevar, pero la verdad es que ese viernes conseguí relajarme ¡hasta me entro un poco sueño!

Por lo que he leído, los cuencos tibetanos tienen muchos beneficios y se utilizan incluso para la curación. De esto no os puedo hablar mucho, lo que os puedo decir es que su sonoridad provoca relajación.

Os dejo un vídeo de Youtube para que escuchéis como suenan. Muchas veces que estoy estresada o me cuesta dormir me lo pongo e intento centrarme en el sonido, alguna vez sí que ha funcionado:

Muchos me diréis que no tenéis tiempo ni sabéis a dónde acudir para realizar un taller de estos,pero os voy a proponer otra manera de relajarnos y desconectar.

Todos tenemos que comer a mediodía, por lo tanto, un día a la semana podemos prepararnos nuestra comida favorita y dedicar esa media hora a saborearla, a centrar toda nuestra atención en ella. Comer es uno de los placeres de esta vida, por lo que vamos a obligarnos a dar prioridad a esa comida por lo menos una vez a la semana.

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Con esta imagen de la película “Come, reza, ama” os quiero recalcar la importancia de estos tres verbos en nuestra vida. Con rezar no me refiero sólo cuestiones religiosas, sino a creer en algo, en un Dios, en el poder de las piedras, o simplemente tener la esperanza de que algo bueno va a llegar. Y con amar me refiero a dar cariño a aquellas personas que tenemos a nuestro alrededor que nos hacen la vida la más agradable y que sabemos que nos podemos apoyar en ellas en los momentos difíciles.

Otra opción podría ser una ducha caliente al finalizar el día. Nos obligamos a centrarnos en el agua, en disfrutar del momento. Además, esta opción nos va a ayudar a dormir mejor, pues bajaremos la activación de nuestro cuerpo y nos será más fácil conciliar el sueño.

Esto tiene muchos beneficios en  nuestra salud mental y física: reduce la ansiedad y la depresión y nos llena de energía y optimismo, entre muchísimos más.

Os invito a que un día a la semana os deis un regalo, permitiéndoos desconectar y disfrutar de ese momento. Es una forma de recargar energías para poder afrontar los vaivenes del día a día.

¡Muchísimas gracias por leer y hasta la próxima semana!

¿CÓMO APRENDEN LOS NIÑOS?

“No te preocupes si tus hijos no te escuchan, ellos te observan todo el rato” María Teresa de Calculta

ENSEÑANDO CON EL EJEMPLO

Estando mis hijos de vacaciones, decidí llevarlos al circo que se presentaba en nuestra ciudad por esos días. 

Cuando llegamos a la taquilla, le pregunté al hombre que vendía las entradas: 

– ¿Cuánto cuesta la entrada? 

A lo que él me respondió: 

– Tres euros a los menores de doce años y cinco euros para los mayores. 

– Entonces, deme tres entradas para mayores de doce años y una para menores -le dije. 

El hombre me miró sorprendido, y me dijo: 

– Señora, podría haberse ahorrado cuatro euros. Yo no me hubiera dado cuenta de que esos dos niños tenían más de doce años. 

Miré a mis hijos, que seguían atentamente nuestra conversación, y le dije: 

– Sí. Lo sé. Seguro que usted no lo habría notado, pero mis hijos sí… 

Uno de mis propósitos de año nuevo era empezar a hablar de niños, así que con este post inicio la categoría infantil, que espero que os guste y esté a la altura. Además,se lo dedico a mi hermana mayor, que es la que especialmente me ha pedido que escriba sobre este tema.

Hoy en día muchas madres y padres se sienten perdidos a la hora de educar a sus hijos y recurren a internet para resolver dudas, puesto que es donde más información podemos encontrar con tan solo un clic.

Empiezo con una premisa básica (pero que a veces se nos olvida): los niños aprenden por imitación.

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Imitan a las personas que hay a su alrededor, pero sobre todo a sus padres y abuelos, muchas veces por admiración.

Los niños copian todo: las palabras que utilizamos, los gestos que hacemos para expresar algo, reacciones hacia situaciones, aficiones como la lectura, rituales como lavarse los dientes… Un sinfín de cosas captarán su atención y ellos lo imitarán.

Uno de los aspectos que, aunque no sean capaces de interpretar, influye sobre los niños es la emoción. La experiencia emocional que sienten las personas de su alrededor influye en su propio estado emocional.

Muchas veces cuando un niño está triste o irritado esto no es más que el reflejo de sus padres o de su cuidador.

Aunque pensemos que el bebé no se da cuenta de estas cosas, estamos equivocados. Los niños son como esponjas, y lo mejor es tener una emoción positiva cuando estemos con ellos para que absorban toda la energía positiva.

En ocasiones, el niño tendrá conductas que no os gustarán nada. Debéis comprobar que no las ha aprendido de vosotros y, si es así, no volver a repetir dicha conducta delante de él. En caso que no sea así, lo adecuado será corregirla enseñándole otra manera de actuar y reforzarle positivamente cada vez que la repita. Hablaré sobre esto más en profundidad en próximos artículos.

Estoy segura de que muchos habíais oído hablar de la imitación y los niños, en mi caso también era así y finalmente pude comprobarlo con mi sobrina.

IMG-20150425-WA0035En una de las visitas a Suiza, vi que Gabriela estaba preparada para gatear, pero no conseguía lograrlo. Tenía un gateo con el que no se podía desplazar con ligereza. Así que, ni corta ni perezosa, decidí ponerme a gatear para que ella me viera como se hacía. Ella se puso a mi lado y mirándome intento repetir los movimientos que yo estaba haciendo.

En cuestión de horas avanzo muchísimo, aprendió a mover mejor las piernas y a coordinarlas con los brazos. En dos días nos dispusimos a recorrer toda la casa y descubrimos una infinidad de posibilidades.

Fue una experiencia muy bonita, en la que comprobé como aprendemos por imitación y que observar a alguien nos enseña mucho.

Después de mi experiencia personal, os dejo con un anuncio de hace tiempo, pero que demuestra claramente todo lo he estado escribiendo.

¡Muchísimas gracias por leer y hasta la próxima semana!

LA IMPORTANCIA DEL PERDÓN

“El perdón es la llave a la acción y libertad” (Hannah Arendt)

EL PERDÓN

El tema del día era el resentimiento, y el maestro nos había pedido que lleváramos patatas y una bolsa de plástico.

Ya en clase, elegimos una patata por cada persona a la que guardábamos resentimiento. Escribimos su nombre en ella y la pusimos dentro de la bolsa.

Algunas bolsas eran realmente pesadas. El ejercicio consistía en que durante una semana lleváramos con nosotros a todos lados esa bolsa de patatas. 

Naturalmente la condición de las patatas se iba deteriorando con el tiempo. El fastidio de acarrear esa bolsa en todo momento, me mostró claramente el peso espiritual que cargaba a diario y como mientras ponía mi atención en ella para no olvidarla en ningún lado, desatendía cosas que eran más importantes para mí.

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Todos tenemos patatas pudriéndose en nuestra mochila. Este ejercicio fue una gran metáfora del precio que pagaba a diario por mantenerme en el dolor, la rabia y la negatividad. Me di cuenta que cuando hacía importantes los temas incompletos o las promesas no cumplidas me llenaban de resentimiento, aumentaba mi estrés, no dormía bien y mi atención se dispersaba. Perdonar y dejarlas ir me lleno de paz y calma alimentando mi espíritu de poder personal.

Reconoce que no sabes toda la historia. Una de las cosas que puede ayudarte a perdonar es reconocer tu ignorancia.

Autor desconocido.

En el post anterior hablaba de dónde podemos encontrar la llave de la felicidad y al final daba unas claves para poder alcanzarla.

Una de las claves es el perdón,y por ello voy a hablar sobre perdonarnos a nosotros mismos, ya que quizás sea el perdón más complicado.

Empezaré con la premisa “todo el mundo tiene derecho al perdón“.

Con perdonar no quiero decir olvidar ni justificar, sino hacer un acto de amor para con nosotros. Un hecho de bondad que nos hace más tolerantes y más humanos. No debemos omitir que el error es humano.

Cuando hacemos algo mal nos sentimos culpables e inseguros y, posiblemente, nos dejaremos influenciar más sobre la opinión que los demás tienen de nosotros.
Estos sentimientos nos hacen sufrir de manera constante, llevamos la mochila sin descanso.

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Las personas tenemos una energía limitada, y si la gastamos en cargar con nuestras culpas no podremos avanzar en el presente y, si cabe posibilidad, reparar el error.

Con el perdón, alcanzaremos la paz y la tranquilidad y todo esto nos traerá la energía que necesitamos para aprender de los errores y enfrentar el presente.

Para liberarnos también tenemos que comprender que nuestro comportamiento no sólo está en nuestras manos. Hay circunstancias que están fuera de nuestro alcance: puede que nuestro estado emocional no nos ayudase en ese momento, tuviésemos una autoestima baja, los pensamientos que nos rondaban por la cabeza no nos favorecieran, puede que fuésemos personas más sensibles y que nos dejásemos engañar, hayamos tomado alguna decisión de jóvenes y fuésemos inmaduros para la situación… Simplemente tenemos que entender que en esas circunstancias no actuamos de otro modo porque no pudimos. Lo hicimos lo mejor que supimos aunque no saliese bien.

Además, muchas veces no lo hemos hecho ni con maldad ni egoísmo, simplemente ha sido como pudo ser.

Asimismo, debemos asumir e identificar los errores, e investigar para saber qué es lo que nos llevó a equivocarnos. De esta manera, aprenderemos de ellos, será más difícil que los volvamos a cometer y nos conoceremos un poco mejor.

El perdón, aunque no justifique nuestra mala acción, ayudará a corregir el error.

Cuando conseguimos perdonarnos, estaremos más seguros de nosotros mismos, nuestra autoestima aumentará y no nos consideraremos unos fracasados.

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Para alcanzar la felicidad tenemos que comprometernos a perdonarnos siempre, aunque los demás no sean capaces de hacerlo. En caso contrario, dejaríamos el control de nuestra vida en manos de terceros.

En resumen, el perdón nos lo merecemos todos, sobre todo nuestro perdón. Debemos ser más flexibles con nosotros mismos, liberarnos del sentimiento de culpa y transformarla en lecciones. De esta manera, tendremos sentimientos más positivos hacia nosotros, seremos un poco más felices y crearemos un ambiente positivo en las relaciones interpersonales.

¡Muchísimas gracias por leer y hasta la próxima semana!

LA LLAVE DE LA FELICIDAD

“La felicidad es darse cuenta que nada es demasiado importante” (Antonio Gala)

LA LLAVE DE LA FELICIDAD

El Divino se sentía solo y quería hallarse acompañado. Entonces decidió crear unos seres que pudieran hacerle compañía. Pero cierto día, estos seres encontraron la llave de la felicidad, siguieron el camino hacia el Divino y se reabsorbieron a Él.

Dios se quedó triste, nuevamente solo. Reflexionó. Pensó que había llegado el momento de crear al ser humano, pero temió que éste pudiera descubrir la llave de la felicidad, encontrar el camino hacia Él y volver a quedarse solo.

Siguió reflexionando y se preguntó dónde podría ocultar la llave de la felicidad para que el hombre no diese con ella. Tenía, desde luego, que esconderla en un lugar recóndito donde el hombre no pudiese hallarla. Primero pensó en ocultarla en el fondo del mar; luego, en una caverna de los Himalayas; después, en un remotísimo confín del espacio sideral. Pero no se sintió satisfecho con estos lugares. Pasó toda la noche en vela, preguntándose cuál sería el lugar seguro para ocultar la llave de la felicidad.

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Pensó que el hombre terminaría descendiendo a lo más abismal de los océanos y que allí la llave no estaría segura. Tampoco lo estaría en una gruta de los Himalayas, porque antes o después hallaría esas tierras. Ni siquiera estaría bien oculta en los vastos espacios siderales, porque un día el hombre exploraría todo el universo. “¿Dónde ocultarla?”, continuaba preguntándose al amanecer. Y cuando el sol comenzaba a disipar la bruma matutina, al Divino se le ocurrió de súbito el único lugar en el que el hombre no buscaría la llave de la felicidad: dentro del hombre mismo. Creó al ser humano y en su interior colocó la llave de la felicidad.

(101 cuentos clásicos de la India)

Como bien dice el cuento, creo que la felicidad se encuentra dentro de nosotros mismos. Pero, ¿qué es para ti la felicidad?

El concepto de felicidad no tiene una definición precisa, sino que cada uno lo explicamos de una manera diferente.

Sin embargo, en términos generales podemos decir que la felicidad es un estado de ánimo subjetivo que hace referencia al bienestar en todos los ámbitos de nuestra vida.

¿De qué depende que seamos más o menos felices? Creo que en parte depende de nosotros, ya que la llave de la felicidad se encuentra en nuestro interior.

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Digo que en parte  depende de nosotros y no en su totalidad porque no somos los únicos responsables de que seamos felices o no, sino que hay muchas circunstancias que favorecen o perjudican la felicidad.

Debo decir que estoy totalmente en contra de la corriente de positivismo que se ha establecido actualmente. Nos hacen creer que la felicidad depende sólo de nosotros mismos, y que si no eres feliz es porque no te esfuerzas en serlo, culpándote de tu desdicha. Con sus frases nos hacen tener expectativas poco realistas que no se cumplen y, al final, se alcanza todo menos la felicidad.

Es por eso que quiero empezar con algunas condiciones de nuestra vida que no están en nuestras manos.

  • La salud. Como decía Bernard Le Bouvier “la salud es la unidad que da valor a todos los ceros de la vida”. Es principal gozar de una buena salud, tanto física como mental, para lograr ser más felices.
  • Recursos económicos escasos. Carecer del dinero imprescindible para cubrir las necesidades que la sociedad demanda o las deudas, aumentan nuestro nivel de estrés, que impide que seamos más felices.
  • Con el trabajo nos sentimos realizados, útiles. Cuando estamos en paro nos sentimos poco productivos y disminuye nuestra autoestima. Además la falta de trabajo también conlleva problemas económicos. Hoy en día en España las tasas de paro son muy elevadas, por lo que la situación de paro no siempre depende de nosotros.
  • Nuestro entorno más cercano. Muchas veces las familias pasan por épocas complicadas, divorcios, maltratos… Otras veces perdemos algún ser querido o rompemos una relación personal y pasamos por un duelo. Estás situaciones hacen que nos sintamos más tristes.

Pero bueno, al fin y al cabo la llave está en nuestro interior, ¿no? Así es, parte de ella depende de nosotros. Os propongo unas pautas para ser un poco más felices:

  • El deporte y una buena alimentación nos ayuda a encontrarnos mejor física y mentalmente.
  • Una actitud positiva y la visión que tengamos de los problemas nos va a ayudar a ser un poco más felices. Decía antes que la salud es uno de los aspectos que no podemos modificar para conseguir tener menos preocupaciones. En cambio, la visión que tengamos de la enfermedad y de la vida va a hacer que disfrutemos de una manera o de otra. Por ejemplo, me encanta la película francesa “Intocable”, en ella podemos ver cómo dependiendo de la visión que tenga el cuidador, el disfrute de la vida del protagonista cambia radicalmente. Si no la habéis visto, os la recomiendo.intocable-pelicula-5
  • Agradecer todo aquello que tenemos. Una familia que siempre me apoya, comida caliente, planes con nuestros amigos… Un ejercicio puede ser escribir los buenos detalles que nos pasan a lo largo del día.
  • Aceptarnos a nosotros mismos con nuestros defectos y virtudes, favorece sacar lo mejor de nosotros. Para conocer más sobre la aceptación: La vasija agrietada.
  • El perdón. Perdonarnos a nosotros mismos y a los demás por los errores cometidos. Realizar este acto de conciliación, asumir que el error es humano, nos va a ayudar a querernos más y a tener más paz con nosotros mismos. Dedicaré un artículo al perdón.

Como dije al iniciar este blog, los momentos tristes y alegres son igual de importantes. Lo esencial es dejar vivir cada momento con su emoción, no imponernos la felicidad porque esté de moda. Os he dejado estas pautas con el objetivo de que los momentos buenos sean mejores, y los malos, un poquito menos malos.

Seguiré hablando de la felicidad en próximos artículos.

¡Muchísimas gracias por leer y hasta la próxima semana!

EL RETO DE ARISTÓTELES

El enfado es uno de los problemas más serios que el mundo enfrenta hoy”

(Dalai Lama)

Quiero empezar el año con un reto que ya planteaba Aristóteles en “Ética a Nicómaco”.

“Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo” (Aristóteles)

El ser humano se ha interesado por el conocimiento y control de las emociones desde hace mucho tiempo. La inteligencia emocional no es un tema nuevo, sino que ha sido una cuestión principal para los pensadores a lo largo de la historia.

El control de la ira puede que sea uno de los aspectos de la inteligencia emocional que más nos interesa, puesto que una persona que controla su ira se gobierna a sí misma. Algo ya sabemos de la ira por post anteriores. La ira y el enfado están muy ligados.

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Nos enfadamos porque nos sentimos ofendidos por lo que alguien ha dicho o hecho, porque no salen las cosas como queremos, porque nos sentimos engañados, somos ignorados, vemos una injusticia… o por la interpretación que nosotros hacemos sobre un hecho.

Ante el enfado, podemos reaccionar de manera exagerada o en cambio no decir lo que nos ha sentado mal, y rumiar mentalmente sobre el acontecimiento. Estas dos situaciones pueden crear problemas en nuestra relación con otras personas.

¿Quién en algún momento no ha levantado la voz sin razón? ¿Quién no ha callado cuando tenía algo que decir?

Cuando nos enfadamos sentimos que tenemos fuerza para actuar, ya sea gritar, amenazar, venganza, herir verbal y físicamente… Sentimos cómo nuestro cuerpo se prepara para el ataque. Esta energía hace que en alguna ocasión perdamos el control y respondamos desmesuradamente. Además, lo más seguro es que después  de perder el control nos arrepintamos.

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En cambio, en otras ocasiones no nos dejamos llevar por la ira y somos capaces de controlarla hasta el punto de no decir nada.

Ninguna de estas dos formas de gestión de la ira suele la más adecuada, aunque cada situación es diferente. La cuestión está en poder expresar esa ira sin que nos dejemos llevar por ella ni hagamos daño a la otra persona.

Para esto tenemos que diferenciar entre los sentimientos y los actos.

Tenemos derecho a experimentar el enfado, sentirnos molestos, enervados… Pero en ningún momento tenemos derecho a atacar al otro, a humillarlo, a minar su autoestima… estaríamos ejerciendo la crueldad, y bajo ningún concepto sería aceptable. Tenemos derecho a expresar lo que sentimos y a respetar al otro, debido a que, como he dicho antes, en algunas ocasiones se trate sólo de nuestra interpretación.

El control de la ira es un ejercicio que se debe practicar día a día, sobre todo en aquellas personas que se dejan llevar más por esta emoción. Por ello aquí os expongo unas pautas para dominar mejor esta emoción:

  • La meditación hace que nos sintamos más tranquilos y mejor con nosotros mismos. Cuando estamos en paz con nosotros es más difícil que algo o alguien nos altere, hasta el punto de que podemos controlar nuestra ira. Si normalmente no tenéis tiempo para meditar, podéis ejercitar la respiración abdominal. Ser flexibles y cultivar la paciencia tanto con nosotros mismos como con los demás nos va a ayudar a encontrar esa paz interior. No me refiero a meditar cuando estemos enfadados, sino en nuestro día a día, para que estemos más tranquilos en general y cuando nos enfademos sea más difícil llegar a un punto en el que no controlemos la ira.paz interior
  • Para estar en paz con nosotros mismos es esencial tener un dialogo interno positivo. Si somos una persona que se enfada con facilidad, deberemos revisar que es lo que nos decimos e intentar ir modificándolo para estar más serenos.
  • Junto con el dialogo interno, también tenemos que fomentar el pensamiento racional, evitar la exageración y la dramatización. “Siempre llegas tarde” “Lo haces todo mal”. El pensamiento racional nos cambiará la forma del problema y por tanto, lo resolveremos mejor. Para conocer con más detalle ver  el poder de las palabras que utilizamos.
  • Mejorar en la comunicación verbal y no verbal. La manera en que la que transmitimos nuestro enfado es muy importante: siempre hay que evitar atacar a la otra persona y hablar del hecho. Se trata de cambiar un “Eres mala persona” por “Has tenido un mal comportamiento conmigo”. Es conveniente también eludir las frases conjugadas con “tú” e intentar modificarlo por lo que sentimos  lo que nosotros nos sienta mal. Hablaré más adelante sobre la asertividad.
  • En otras ocasiones, los problemas del trabajo nos alteran y hacen que seamos más propensos al enfado con personas que quizás no sean responsables de nuestro estamos emocional. Un truco para esto lo expongo en el cuento del árbol de los problemas.

De todas maneras, cada situación es diferente y no siempre lo más inteligente es expresar nuestro enfado. Hay situaciones o personas con las que nos trae más paz evitar el conflicto. Por ejemplo, si nos enfada una persona muy agresiva será mejor eludir la confrontación.

Aun así, no siempre vamos a poder controlar la ira, ya que todos tenemos nuestros días malos o aquellos en los que estamos más cansados o más irritables. Lo que hay que intentar es evitar las explosiones y comunicar bien nuestro enfado. De esta forma tendremos unas relaciones interpersonales más sanas.

Os dejo trabajo para este año.

¡¡Muchísimas gracias por leer y hasta la próxima semana!!

PAUTAS PARA CUMPLIR LOS PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO

El secreto del éxito es la constancia del propósito (B. Disrael)

Al término de un año y comienzo de otro es inevitable hacer balance de aquello que hemos hecho y de lo que nos queda por hacer; y es por eso que muchos de nosotros hacemos propósitos de año nuevo.

Los propósitos son promesas que nos hacemos a nosotros mismos y la mayoría tienen que ver con cambiar nuestro estilo de vida o alcanzar metas.

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Lo difícil es cumplir esa promesa, por eso casi todos los años suelen tener los mismos matices: aprender idiomas, ir al gimnasio, perder peso, dejar de fumar… Este post lo dedico a dar pautas para poder alcanzarlos.

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Lo primero, tenemos que saber es qué queremos cambiar y para qué. El para qué es muy importante, pues todo lo que hagamos tiene que tener un fin. Muchas veces no somos capaces de cumplir nuestras promesas porque no son útiles para nuestra vida.
Por ejemplo, aprender inglés nos viene a todos muy bien, pero si eres una persona que no viajas,no lo necesitas en el trabajo y además no te gustan los idiomas,te aseguro al 100% que no vas a cumplir tu propósito.

El segundo paso es saber qué nos gusta. Sí, a todos nos conviene hacer deporte, aprender idiomas, hacer un curso de informática… Pero si te propones ir a correr o ir al gimnasio y odias estas dos modalidades de deporte, que ninguno de estos sea vuestro propósito porque será otro fracaso asegurado. Para gustos, deportes; así que habrá que encontrar aquel que se acomode mejor a nosotros. Lo mismo ocurre con los idiomas: si quieres aprender uno, mejor aquel que te guste y no el inglés porque sea el idioma impuesto (a no ser que lo necesites en tu vida).

Otro aspecto muy importante es ponerse metas realistas. Os recomiendo huir de aquellos cursos que os garantizan aprender inglés en 6 meses. Es mentira, nadie aprende a hablar inglés en 6 meses. Si os ponéis esa meta, os daréis cuenta de que no se puede cumplir y lo más seguro es que os desmotivéis. Tampoco vais a perder 10 kilos en un mes ni hacer deporte 5 días a la semana.

Esto hay que sacárselo de la cabeza, pues crea expectativas muy difíciles de alcanzar y volveremos a la desmotivación. De verdad, si yo hubiese empezado a correr por los resultados que tendría, lo hubiera dejado. De hecho hoy en día me veis, y no pensareis que corro, pero me hace sentir bien que para mí es lo importante.

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Soy de la opinión de que los cambios en la vida se hacen de manera lenta, sin prisa pero sin pausa. Los comportamientos radicales de ir 8 horas al gimnasio a la semana sólo llevan al fracaso, pues cualquier persona se aburre de dedicar tanto tiempo a lo mismo. Lo que hay que intentar es introducir poco a poco nuestro propósito.

Por ejemplo, yo cuando empecé a correr fue un cambio muy lento pero seguro. Me puse pequeñas metas alcanzables. Lo primero era ir a correr una vez a la semana 20 minutos (si algún día paraba a andar no pasaba nada), esta fase fue la más difícil. Una vez cogido este hábito, intenté ir dos veces por semana, correr mínimo 30 minutos, y cada vez se hacía más fácil. Esto me llevó su tiempo, si no recuerdo mal unos 6 meses.

Cada paso que demos, tenemos que premiarnos. Por ejemplo,si hemos conseguido hacer deporte un día a la semana el primer mes podemos comprarnos una prenda de ropa que nos guste.

Se trata de ponernos las cosas lo más fáciles posibles. Tener la academia o el gimnasio cerca de casa, que no tengamos que coger el coche. Yo voy a correr al lado de mi casa, así en los días que tengo más pereza las excusas prácticamente no existen. También, si llevamos 5 años sin tocar el inglés y nos vamos a apuntar, que sea en un nivel por debajo del que lo dejamos, pues así repasamos al principio, que es más fácil repasar que aprender. Si por el contrario, nos metemos en un nivel más alto del que nos corresponde, nos vamos perder en clase, nos desmotivaremos y lo dejaremos.

También tenemos que ser flexibles. Si un día no podemos hacer deporte, estamos enfermos o hemos tenido un mal día, podemos posponerlo con la condición de recuperarlo. Si lo hacemos de mala gana, no va a salir bien y nos vamos a disgustar.

Y es muy importante no meternos presión. Aquello que se haga con presión lo más seguro es que no salga bien. Añadimos una tensión negativa, que en nada ayudará a conseguir el propósito.

En resumen: elegir propósitos que nos gusten y que nos sean útiles. Tener expectativas realistas. Ir sin prisa pero sin pausa. Premiarnos cuando nos vayamos acercando más en nuestra meta. Ponerlo lo más fácil posible.

Os sugiero estos propósitos para el 2016:

¡¡Muchísimas gracias por leer y hasta la próxima semana!!

Os deseo un muy feliz 2016.